A primera hora, la luz convierte el lago en espejo y las garzas dibujan signos blancos sobre el carrizal. Contrata una barca local, escucha historias de arroz y pesca, protege piel y hombros, y termina con un paseo entre dunas que restablece silencios.
En Xàtiva, asciende por senderos escalonados hasta enlazar las dos fortalezas, con balcones naturales que miran huertas y montañas. Haz pausas cortas, respira profundo, aprende sobre incendios y linajes, y baja por la tarde con la mirada más amplia y agradecida.